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La Coctelera
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EL QUE PEGA PRIMERO...

Este pasado fin de semana salimos con unos amigos a tomarnos unos tragos; junto a nuestra mesa, sentados, estaban tres hombres entre veinticinco y treinta años, ya el licor había hecho estragos en ellos y estaban algo fastidiosos. Luego de dos cervezas, estas, hicieron efecto en mi vejiga y me dirigí hacia el baño, al volver, uno de estos hombres pretendió que le presentara a mi novia, a lo que yo le respondí: “su dinero esta en el lugar equivocado” y tanto mis amigos como los de él se echaron a reír.

Frases como estas se han hecho parte de nuestro diario vivir y sin darnos cuenta, ocupan un espacio en nuestras mentes, cumpliendo con el objetivo de muchas personas en su labor como profesionales del mercadeo y la publicidad a través de los medios de comunicación. Nosotros, como receptores del mensaje, solo somos “victimas” de un juego silencioso de posicionamiento que nos invita a consumir determinado producto por encima de otro.

¿Por qué la crema dental Fortident, con su cuatriple acción no ha desbancado a Colgate si tan solo es triple acción?, sencillo, porque Colgate esta fuertemente posicionada en nuestras mentes a través de los años y por más que otras marcas nos ofrezcan nuevos y mejores beneficios, la primera marca en la que pensaremos en la categoría de cremas dentales será…sí señores, Colgate.

Dicen los que saben en la materia, que si finalmente nos decidimos a utilizar una marca distinta a la que siempre compramos, si nos va bien con esta permaneceremos fieles a esa marca, sin embargo, de presentarse alguna inconformidad con la misma, nuestra experiencia previa hará que automáticamente volvamos a comprar la marca posicionada en nuestras mentes.

Pero ¿en qué radica el éxito del posicionamiento?, yo diría que en la comunicación, no importa lo que le ofrezcamos al publico, lo importante es como se lo vamos a vender; Rosser Reeves, reconocido publicista Norteamericano a mediados del siglo XX, utilizó para la marca Colgate la siguiente frase: “Sale del tubo como una cinta y se deposita sobre tu cepillo”. años después, otro gran publicista, Ted Bates retomo la idea de Reeves de ofrecer una solución y promocionó la misma crema dental bajo la siguiente frase: “Limpia tu aliento mientras limpia tus dientes”, esta disparó las ventas del dentrífico.

Todo es publicidad, hasta este mismo articulo es medio de ese posicionamiento, “porque todo puede ser mejor” para nosotros como estudiantes de mercadeo y publicidad, los docentes quieren que adoptemos la corriente del BBVA y sigamos “adelante” como profesionales; ojala no tengamos nuestro dinero “en el lugar equivocado” y podamos decir a futuras generaciones: el Poli “te da lo que quieres tener”, al fin y al cabo “esto es lo que vale la pena”.

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“SE ME PRENDIÓ EL BOMBILLO”

Muchas veces, cuando estamos viendo televisión o cuando pasamos por alguna calle y nos encontramos con alguna valla publicitaria, es común escuchar a familiares, amigos o hasta uno mismo decir en algún momento: “a mí se me ocurrio lo mismo”, más aún cuando consideramos que la imagen o el pensamiento genera muy buenos comentarios y no concebimos que otra persona esté ganándose unos pesos por pensar algo que “uno” ya ha pensado.

Jack Foster, reconocido publicista de Estados Unidos, considera que las ideas no son más que la unión de dos elementos viejos; uno pensaría que esta afirmación es un poco descabellada y que todo aquello que nos deslumbra y que supone un trabajo de muchos años o de muchas mentes trabajando por el mismo fin es la culminación de un proceso similar al de una bomba atómica, pero la realidad es otra.

La chocolatina con maní, el “panty-condón” y hasta el tropipop, son combinaciones de viejos elementos que han creado nuevas y exitosas ideas, pero nadie se ha puesto en la tarea de pensar que estos pensamientos, por sencillos que parezcan, tienen un proceso muchísimo más complejo del que parece en sí.

Foster, en su libro “Como generar ideas”, nos brinda una mayor claridad en el proceso de cómo crear una nueva idea, empezando por divertirse; esto hace referencia a que muchas veces no disfrutamos lo que hacemos y por ende no solo no podemos llegar a concretar ese pensamiento sino que nos bloqueamos por completo logrando únicamente desperdiciar preciado tiempo para otras actividades.

James Weeb Young, escritor de varios libros sobre creatividad, comenta que un error frecuente en este medio es desgastarse en los problemas y no en las soluciones; él citó como ejemplo la carrera espacial entre Estados Unidos y Rusia. Los Norteamericanos antes de partir a la luna, plantearon como problema el que la tinta de sus bolígrafos no corriera con normalidad por la gravedad, así que desarrollaron varias ideas por muchos años e invirtieron miles de dólares para desarrollar una solución, mientras que los Rusos, simplemente llevaron lápices.

Hay que tener algo de niño para inventar nuevas ideas, tener despierto ese espíritu que cuando pequeños, rondaba por nuestra imaginación y hacía que creyéramos en monstruos y fantasmas, una idea no es más que mirar atrás y echar mano de lo que tengamos para inventar algo nuevo; si no miren algo tan simple como una hamburguesa: solo pan y carne.

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"NO CONTABAN CON MI ASTUCIA"

Emos, metaleros, punk's, candie's, reguettoneros, hopper's, todos hemos interactuado de alguna forma con uno o varios de estos grupos sociales que, pintorescamente (por la manera en que se visten), adornan nuestras calles con sus cadenas, piercins, tatuajes y demás accesorios que poco a poco se han vuelto comunes en nuestra sociedad; pero ¿qué hace que cambiemos nuestra manera de pensar o de vestir?, ¿acaso somos influenciados silenciosamente para consumir a expensas del mercadeo?.

La influencia que factores externos ejercen sobre nuestro comportamiento es un tema debatido por los distinguidos académicos del mercadeo Leon Schiffman y Lazak Kanuc, quienes han escrito varios libros sobre el comportamiento del consumidor y ahondan, justamente, en la manera en la que, sin darnos cuenta, tomamos decisiones de compra sobre un artículo en lugar de otro.

Los autores plantean varios grupos sociales con los que interactuamos día tras día, hoy solo hablaremos de tres en particular, que son los que ejercen mayor influencia y son los siguientes:

I. La familia
II. Los amigos
III. El trabajo

En primera instancia, desde pequeños hemos adoptado, a imagen y semejanza, la acciones que nuestros padres y hermanos mayores realizan, desde la forma en la que tomamos los cubiertos para almorzar hasta las actitudes que adoptamos ante alguna circunstancia, por ejemplo, cuando el papá se pega contra algo e insulta, generalmente el niño tiende a repetir dicha palabra cuando le ocurre algo parecido.

Por otra parte, el afán por sentirnos identificados, de dejar de ser ese SANI (Ser Anónimo No Identificado), hace que las personas empecemos a emular el vestuario, el corte de cabello y el gusto por algún género musical; este grupo de amigos es en donde se identifica más la influencia que puede ejercer un grupo sobre el individuo.

Sin restarle menor importancia, el trabajo es el tercer grupo que puede modificar nuestro comportamiento hacia algo; el factor clave de este conjunto, es que la actividad demanda compartir mucho tiempo con las mismas personas; jornadas de seis, ocho y hasta más horas complementan perfectamente el cambio de pensamiento en la persona.

El factor económico es determinante para que la influencia pueda llegar a un final feliz dentro del mercadeo; la labor de nosotros, como estudiantes y profesionales en esta área, está en determinar qué estrategia es más efectiva para promover el consumo en estos grupos; la música, la moda, la religión y hasta la política, pueden ser la herramienta precisa para despertar esa necesidad intrínseca del ser humano en sentirse parte de algo común y, porque no, hasta de pronto un día cualquiera despertemos con Don Ramón (el del Chavo del Ocho) lanzándose a la Alcaldía Mayor de Bogotá, "míralo eh, míralo eh".

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DEL PERRO AL CONSUMIDOR



Tomado de : http://www.flickr.com/photos/iesluisvelez2006-2007/2501639502/

Un sonido, un aroma o una imagen, son herramientas indispensables utilizadas en la publicidad para generar recordación de marca en el público; estas tomaron su lugar en el medio gracias a un descubrimiento accidental del fisiólogo ruso Ivan Pavlov, teoría conocida como la teoría del comportamiento clásico.

Este estudio fue sustentado con base en la cantidad de salivación de los perros producida cuando se les daba alimento; en un principio, la persona encargada de hacer esta labor estaba vestida con una bata de color blanca, lo que le dio el primer indicio a Pavlov, que la tonalidad del vestuario podría condicionar al can para que éste supiera que estaba próximo a recibir comida.

El ruso no se conformó con esto, así que su primera variación fue traer a una persona ajena al laboratorio para hacer la misma labor y vestirla con un tono distinto al que el perro estaba acostumbrado; de esta manera descubrió que el animal salivó menos que cuando era alimentado por el personaje y vestuario acostumbrado (contrario a lo que podría sentir una esposa que lleva más de diez años con la misma pareja mientras lo espera en su cama a altas horas de la noche, claro, hay excepciones).

El experimento cambió cuando el fisiólogo decidió alimentar al perro e inmediatamente después tocar una campana; este ejercicio fue repetido por semanas hasta que un día solo se tocó el instrumento sin darle comida, comprobando así que el sonido condicionaba al animal a pensar que iba a ser alimentado lo que, a su vez generaba como reacción física la misma cantidad de salivación sin recibir un bocado.

Un claro ejemplo del descubrimiento de Pavlov, es el típico sonido del comercial de la soda Bretaña que antecede la emisión del noticiero; así no estemos cerca del televisor, pero al fondo escuchemos dicha música, lo primero que se nos viene a la cabeza es el noticiero, y si lo pensamos detenidamente, esta “entrada” del noticiero lleva acompañándonos por años (como efectiva la teoría aunque no todos lo conozcamos).

No es raro que más de un galán (no de la reconocida familia política) utilice esta teoría para conquistar y generar recordación con las mujeres; una buena loción, puede ser suficiente para que nuestra amada nos recuerde cuando un tercero con el mismo aroma cruce junto a ellas.